Día de la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya - Patrona de Jujuy

Historia de la devoción

En el Valle de Palpalá (Jujuy), los terratenientes españoles pensaron que era necesario enseñarles la fe cristiana.

En 1611, Luis de Quiñones asumía el poder del gobierno de Tucumán y resolvía proveer las necesidades espirituales de todos los que habitaban aquella región, los Ocloyas, Osas y Paypayas.

El primer “encomendero” de estos últimos fue Don Alonso de Tapia, que mandó levantar para ellos una capilla en el Valle de Palpalá.

El Padre Francisco de Córdoba, de la Compañía de Jesús, veía realizando una tarea ardua de evangelización en el lugar que hoy conocemos como la región valle de la provincia de Jujuy.

En 1659 los Paypayas, Osas y Ocloyas sufrieron las consecuencias de una terrible epidemia. El Vicario de Jujuy, que en aquella época era Don Pedro Ortiz de Zárate, atendió a los Paypayas durante diez años y los ayudó a reedificar su capilla destruida por un incendio.

Españoles y aborígenes de esta región, comenzaron a atribuir cualidades maravillosas a la Virgen del Rosario, que se presentaba durante los ataques de los fuertes Tobas, y cuya imagen milagros hacia retroceder a los atacante, salvando así, a los fieles, a quienes Ella protegía con maternal amor.

Siempre con el propósito de defenderse de los ataques de los Tobas, se fundó el fuerte de Ledezma, en cuya acta de fundación leemos algo interesante: "En este paraje que llaman la pampa de Ledezma, en veinte-dos días del mes de julio de mil setecientos diez años. Y todo bien visto y reconocido, elegimos el que mejor nos pareció para todo lo sobredicho; y se abrieron los cimientos, poniéndole por nombre titular Nuestra señora del Rosario".

Hay documentos que prueban en forma fehaciente el culto que se le rindió a la Virgen del Rosario antes de 1696, como por ejemplo, la pequeña campana que existe en la Iglesia Catedral de Jujuy, con la siguiente inscripción: "Soy de Nuestra Señora de Paypaya-1696".

Según cita Vergara, en el libro de defunciones de la misma Iglesia catedral (folio 15 vuelta), hay una partida de defunción de 1698, en la cual se lee lo siguiente: "En veinte y ocho de noviembre de éste, enterré en la capilla de Río Blanco, Rosario su advocación, un muchacho de la encomienda de Don Pedro Ortiz de Zárate - 1698".

En Río Blanco había capilla dedicada a la Virgen del Rosario y que, a veces, los Paypaya encomendados a Pedro Ortiz de Zárate, utilizaban como cementerio.

La portentosa imagen jujeña, ante la que se postraron tantos conquistadores, vio en la época de la independencia, de hinojos ante su altar, a próceres como Belgrano, Arenales, Güemes, quienes la eligieron por capitana de sus tropas.

Según la tradición jujeña, Nuestra Señora del Rosario de Río Blanco y Paypaya presidió los actos de la primera bendición de nuestra bandera, el 25 de mayo de 1812.

El histórico templo donde tuvo lugar la ceremonia y donde se halla el trono de la Virgen, ha sido declarado monumento nacional. Las iniciativas que emprendieran Monseñor Pablo Padilla (Obispo de Tucumán), Monseñor Gregorio Romero (Obispo de Salta) y el Vicario Foráneo de Jujuy, Monseñor José de la Iglesia en pro de la Coronación de la imagen, tuvieron el más feliz de los resultados.

La coronación de la Virgen de Río Blanco autorizada por la Santa Sede, se realizó el domingo 31 de octubre de 1920, en el mismo lugar en que el ejército de Belgrano y el pueblo de Jujuy juraron la bandera, después de Bendecida, el 25 de mayo de 1812.

La imagen de Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya, patrona de la Diócesis de Jujuy, se venera en el camarín construido para ella en la iglesia matriz, ahora Catedral Basílica.